lunes

¡Teléfono!

Era la octava llamada que recibía.
Octava. Y ya no podía pensar más.
Desde que el sueño había empezado me encontraba al lado del teléfono y frente a la computadora.
Me sentía una maquina. 
Corregía. Corregía. Atendía el teléfono. Corregía. Corregía. Atendía el teléfono.
Una maquina.
Todas y cada una de las llamadas habían sido similares. Personas que creían conocerme me gritaban que por qué no las recordaba.
No puedo recordar a alguien que no conozco. ¿No?
Mire la computadora una vez mas. Acababa de cortar el teléfono por octava vez cuando volvió a sonar.
Casi casi que no lo atiendo.
Casi.
El otro - ¿Hola?
Yo - Si, ¿quién es?
El otro - Esteeeeee
Yo - No me digas, te conozco y no me acuerdo de vos
El otro - ¿No te acordás de mi?
(¡Ahora, esto era raro, una llamada original!)
Yo - ¿Quién sos?
El otro - Corazón
Yo - ¡Corazón!
Y cortó.
Y ese fué todo mi sueño.