domingo

Hota-mil

Después de poner la ropa a lavar, limpiar el baño, tomar dos litros de cafe, coser un agujero en un buzo, ir por atrás de mi gato toda la puta mañana limpiando sus desastres (lo juro, ese animal tiene los dias contados), pude al fin sentarme durante dos minutos seguidos y decidí (dios sabrá porque) limpiar mi bandeja de entrada de hotmail.
Resulta que como soy una chica g-mail yo, el hotmail solo lo uso por el msn, y tenía exactamente 567 mensajes en la bandeja de entrada.
560 de esos eran spam, obviamente.
Avisos de Facebook, avisos de que me eliminaron de no-sé-donde, avisos de compra en mercado libre, avisos .. avisos y MÁS avisos.
En medio de tantos avisos, un mail de Cormillot. No sé que haría yo sin ese hombre, es mi vida, el aire que respiro, mi todo, mi mundo (se nota el sarcasmo, no?)
La cosa es que este hombre me escribe (si, solo a mi) para decirme que .. esperen, que lo pego acá:


¿Sufriste una recaída? ¡Seguí adelante! – Nota del Dr. Cormillot.‏

En el tratamiento de la obesidad
Ni culpas ni reproches: compromiso
No existe la persona que haga un tratamiento perfecto. Un traspié puede ser una buena oportunidad para volver a empezar.
¿Tuviste una recaída en tu plan para adelgazar? ¿Sentís culpa? No dejes que eso nuble tus razones para seguir adelante. Tomalo como un traspié y volvé a empezar.
En la obesidad hay tramos del camino en que todo parece más duro. Está dentro de lo esperable que sufras una recaída cada tanto, del mismo modo que sucede con cualquier otra enfermedad crónica. Sin embargo, dado que la recaída está relacionada con el acto de comer, se introduce otro componente: la voluntad.

Ay, Alberto, no sé que haría sin vos.

En fin, después de este pantallazo hacia la buena vida y la comida sana, encontré mails de mi hermana.
Un amor mi hermanita.
Resulta que todo el verano pasado viví en este departamento de mierda SIN ventilador. Si. Dios.
Un asco.
¿Qué hacía mi hermana?
Me mandaba fotos de ofertas de ventiladores.
Divina la guacha.